No coleccionamos historias. Las hacemos reales.
Nacido del espacio entre las estanterías y la imaginación.
Somos un equipo que creció dentro de la cultura pop — coleccionistas de muchos tipos, desde figuras y libros hasta piezas de cine y videojuegos. Entre todos reunimos lo necesario para crear un objeto serio: ventas, gestión, producción y marketing. Disciplinas distintas, una sola obsesión.
Durante años, siendo nosotros mismos coleccionistas, buscamos en el mercado estatuas que respetaran el oficio — la escultura, la pintura, las horas de trabajo real. Queríamos piezas que importen, no del tipo desechable hecho para revender. Creamos para coleccionistas que valoran la técnica y el trabajo detrás de una pieza.
No existía como lo queríamos. Así que lo creamos.
No dependemos de franquicias ni de permisos de terceros. Cada tema que elegimos es de dominio público — cultura real y duradera, no una moda con fecha de caducidad.
Cada estatua empieza con una pregunta narrativa: ¿cuál es el momento que definió el lugar de este sujeto en la historia? Construimos en torno a esa respuesta. El objeto es el resultado; la historia es lo esencial.
100 piezas. Numeradas. Cuando se agotan, se agotan — sin reimpresión, sin una segunda serie con descuento. Este es el pacto que hacemos con cada coleccionista que valora el trabajo y nos confía su número.
Masters of Madness
Nuestra primera colección. Tres autores, tres estatuas, tres capítulos — donde elegimos empezar, no donde pretendemos detenernos.
El padre del horror cósmico. Su paranoia, su universo, su estatua — 42 cm de narrativa en polystone pintado a mano.
Descubrir →La madre de todos los monstruos. Frankenstein no era una criatura — era un espejo. La segunda estatua de la colección explora esa verdad.
Vista previa →No era un vampiro. Era el Conde Drácula. Stoker construyó un mito que sobrevivió a su autor más de un siglo.
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